Si te apetece hacer una escapada rural para desconectar y disfrutar de la naturaleza, pocos destinos vas a encontrar mejores que Frías. Situado al norte de la provincia de Burgos, a orillas del río Ebro, mantiene la estructura urbana medieval y en la actualidad tiene una población de 240 personas. Su patrimonio histórico y cultural es muy amplio y, además, en los alrededores de Frías hay numerosas rutas de senderismo para conocer de primera mano la flora y la fauna de la zona.

 

¿Qué ver en Frías?

El casco urbano está declarado Conjunto Histórico Artístico y alberga algunos edificios y monumentos que bien merecen una visita.

Casas Colgadas

Las casas colgadas son el principal emblema del municipio burgalés. Todas son de dos o tres alturas, y la mayoría de ellas conservan la bodega ya que Frías ha tenido una gran actividad vinícola a lo largo de su historia. Las casas cuelgan desde la roca y su fachada tiene entramados de madera. La calle Antonio Carpintero y la calle San Mayor de San Vítores son las mejores para observarlas en todo su esplendor. En la antigüedad estaban rodeadas por una muralla, de la que actualmente sólo quedan algunos restos y dos de las puertas, la de Medina y la del Postigo.

Palacio de los Salazar

Situado en la plaza de Alfonso VIII, en la actualidad acoge la Oficina de Turismo de Frías. Conserva el escudo con las 13 estrellas de los Salazar.

Puente Medieval

El puente medieval del pueblo tiene 9 arcos y 143 metros de longitud. A pesar de su nombre, su origen es románico. Fue en el siglo XIV cuando se le añadió una torre defensiva en la parte central. Quienes quisieran cruzar el puente tenían que pagar el derecho de pontazgo en función de su lugar de residencia y los bienes que portaran.

Calzada Romana

Por Frías pasa una de las calzadas romanas más importantes de la Península Ibérica, que comunica el norte del país con la meseta castellana.

Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir y San Sebastián

Es el principal templo religioso de la localidad, y está ubicado en el casco antiguo. De la construcción primitiva románica apenas quedan algunos restos. La torre se cayó a principios del siglo XX y tuvo que ser levantada de nuevo. En los siglos XIV y XVI se añadieron la capilla del Santo Cristo de las Tentaciones y la capilla de la Visitación a la nave central.

Castillo de los Duques de Frías

La principal visita en Frías es el Castillo de los Duques de Frías o de los Velasco. Está situado en lo alto del cerro de la Muela y se puede ver desde cualquier punto de la localidad. Su construcción data del siglo IX como fortaleza defensiva aunque la estructura que se observa en la actualidad es de finales del siglo XII y principios del XIII, durante el reinado de Alfonso VIII. Se puede acceder a su interior cruzando un puente levadizo sobre un foso. Alrededor del patio de armas se conservan restos de las antiguas dependencias, como estancias de servicios, graneros y bodegas. Desde la parte superior de la torre del homenaje las vistas de Frías y de sus alrededores son impresionantes.

Frías (Burgos)Rafael Tello, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Descubre la Cascada de Pedrosa de Tobalina

La Cascada de Pedrosa de la Tobalina está situada entre los municipios de La Orden y Pedrosa de Tobalina, a escasos 15 kilómetros de distancia de Frías. Una cascada impresionante, con más de 20 metros de caída y 100 metros de longitud. Un paraje natural único en el que, además, en los meses de verano está permitido el baño tanto en la parte superior como inferior de la cascada. La mejor época del año para disfrutar de ella es la primavera por el deshielo.

Los mejores platos de la gastronomía de Burgos

Si te animas con una escapada rural a Frías, hay algunos platos de la gastronomía burgalesa que te recomendamos probar. Es importante que encuentres un bar o un restaurante con garantía de sostenibilidad para hacer un turismo responsable.

La olla podrida, a pesar de que su nombre no resulte demasiado apetecible, es uno de los platos más populares y deliciosos de la zona. Su origen data de la Edad Media y se suele tomar en los meses de invierno. Se elabora con alubias rojas, verduras, morcilla, costilla, chorizo, panceta y otras carnes procedentes del cerdo.

Por supuesto, la morcilla de Burgos es una receta que debes probar sí o sí. Reconocida a nivel nacional e internacional, se elabora con sangre de cerdo, cebolla picada, manteca, arroz, sal y pimienta.

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