Si te apetece conocer los encantos de Segovia, Cuéllar es uno de los pueblos más bonitos de la provincia. Situado a 60 kilómetros de distancia de la ciudad de Segovia y a 50 kilómetros de Valladolid, es un destino fantástico para hacer una escapada de fin de semana. El casco antiguo está declarado Conjunto Histórico y tiene un carácter medieval muy marcado. Son muchos los monumentos que merece la pena visitar en Cuéllar, entre los que destaca el castillo y el monasterio de Santa Clara.

El origen de Cuéllar se remonta a la prehistoria y a lo largo de los siglos ha tenido una gran importancia. Durante la Edad Media convivieron en la villa judíos, cristianos y moros. A día de hoy es posible conocer algunos vestigios de esta convencia, como la Judería o la calle de Morería.

Castillo de Cuéllar

Sin lugar a dudas, el principal emblema de la localidad segoviana es el Castillo-Palacio de Cuéllar o de los Duques de Alburquerque, que en el año 1931 fue declarado Monumento Artístico Nacional. Está ubicado en la zona más alta de la villa y, aunque no está demasiado claro cuál es su origen los primeros documentos hablan de él a principios del siglo XIV.

El motivo por el que recibe el nombre de Castillo-Palacio de los Duques de Albuquerque se debe a que, en el año 1964, el rey Enrique IV cedió la villa de Cuéllar y el castillo a Don Beltrán de la Cueva, Duque de Albuquerque.

Actualmente se encuentra en muy buen estado de conservación. En su estructura lo que más destacan son los torreones ubicados en las cuatro esquinas de su planta rectangular. En los meses de verano se organizan visitas guiadas teatralizadas para conocer las dependencias del castillo.

Muralla

El Conjunto Amurallado de Cuéllar es uno de los más peculiares del territorio nacional ya que se compone de dos recintos formados por muralla y contramuralla. Con una longitud de tres kilómetros, fue construido en el siglo IX, aunque ha sido reformado en diferentes ocasiones. Merece la pena subir hasta la parte superior de la muralla para contempar el castillo y la villa de Cuéllar.

Arco de San Basilio

Una de las visitas más importantes en la localidad segoviana es el Arco de San Basilio. Construido en el siglo XII es una pequeña fortaleza de estilo mudéjar y con una puerta de triple arco, la cual está decorada con los escudos de armas de Cueva y Toledo.

Iglesia de San Martín

Más allá del patrimonio civil, Cuéllar puede presumir de tener un patrimonio religioso muy rico. Uno de los templos más interesantes de la villa es la Iglesia de San Martín, del siglo XII y declarada Monumento Artístico Nacional en el año 1931. Es de estilo mudéjar, y en el año 1354 se casaron en ella Juana de Castro y Pedro I de Castilla.

Iglesia de San Esteban

Otra de las iglesias más importantes del pueblo es la de San Esteban, construida en el siglo XII. Al igual que la Iglesia de San Martín, es de estilo mudéjar. Merece la pena acceder al interior para conocer el retablo mayor neoclásico o el Niño Jesús de la Bola.

Capilla de La Magdalena

Y, por último, la Capilla de La Magdalena. En el barrio judío se fundó en el año 1429 el Hospital de la Magdalena para personas necesitadas, y esta era su capilla. En la portada se encuentran los escudos del Duque de Alburquerque y una imagen de Santa María Madalena.

En la Capilla está la expocición permanente “Un viaje a través del legado Sefardí”, que ofrece una oportunidad única de saber cómo convivieron judíos, cristianos y musulmanes durante siglos.

Platos típicos de la provincia de Segovia que puedes probar en Cuéllar

Si eliges Cuéllar para disfrutar de unos días de descanso y relax, además de visitar los monumentos civiles y religiosos de la villa medieval, también debes probar los platos más típicos de la gastronomía segoviana.

  • Cochinillo: el cochinillo de Segovia es conocido en el mundo entero. Se asa en cazuela de barro y, cuando está listo, es dorado y muy crujiente por fuera.
  • Judiones de la Granja: un guisto delicioso orignario de La Granja de San Ildefonso y que a día de hoy se puede degustar en cualquier municipio de la provincia. Se elabora con judías blancas con diferentes tipos de carne de cerdo, como morcilla, tocino y jamón.
  • Sopa castellana: y, por último, la sopa castellana. La receta es muy simple ya que se prepara con ajo, pan duro, jamón, huevo y pimentón. Se sirve caliente y en cazuela de barro.

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