Si quieres disfrutar de una escapada rural en Castilla y León, El Barco de Ávila es uno de los pueblos más bonitos y visitados de la provincia de Ávila. Se encuentra en la comarca de El Barco de Ávila – Piedrahíta y está ubicado en el valle del Tormes. Con una población de 2.440 habitantes, cuenta con un tan patrimonio histórico y artístico y conserva elementos representativos de la arquitectura tradicional de la comarca de gran valor. El casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural como Conjunto Histórico.

¿Qué ver en El Barco de Ávila? Principales monumentos

Una de las visitas obligadas en la localidad abulense es el puente románico. Aunque no existen evidencias claras, los historiadores creen que en la época romana pudo existir un puente anterior en esta misma ubicación. El actual fue construido en la Edad Media y hasta el siglo XIX tuvo una torre defensiva, pero fue destruida por las tropas de Napoleón.

El Castillo de El Barco de Ávila es el principal emblema de la localidad. Construido sobre un castro vetón, es de origen romano. Sufrió grandes daños durante la reconquista, aunque se reconstruyó en el siglo XIV. El Ayuntamiento adquirió su propiedad en el siglo XIX, y actualmente se encuentra en muy buen estado de conservación. Se utiliza para celebrar diferentes actividades culturales.

En la Edad Media El Barco de Ávila contó con una muralla medieval con cinco puertas, dos de ellas de estilo románico y tres de estilo gótico. A día de hoy sólo sigue en pie la Puerta del Ahorcado, de estilo románico y con arcos de medio punto. Fue reconstruida en el siglo XVI y es un buen punto de partida para comenzar la visita al municipio.

Imprescindible la visita a la Iglesia de La Asunción de Nuestra Señora, el principal templo religioso del pueblo. Se construyó entre los siglos XIV y XVI y cuenta con tres naves de estilo gótico. Está declarada Monumento Artístico Nacional desde el año 1931.

Si hay algo que caracteriza a El Barco de Ávila es el gran número de ermitas que alberga. Una de las más importantes es la Ermita de San Pedro de El Barco, construida en el solar donde nació en el año 1088 San Pedro El Barco. Al otro lado del puente románico se halla la Ermita del Santísimo Cristo del Caño.

La tradición cuenta que en el siglo XIII, durante una gran crecida del río Tormes, se quedó varado junto al puente un cristo de madera. Fue devuelto a la iglesia original, pero una y otra vez la talla aparecía en el mismo sitio, así que se decidió la construcción de esta ermita. Sin embargo, la construcción actual es un edificio medieval del siglo XVII.

De ruta por la provincia de Ávila: Bonilla de la Sierra

Si te apetece seguir descubriendo la provincia de Ávila, puedes viistra la localidad de Bonilla de la Sierra. Con una población de apenas 125 habitantes, ha tenido un papel muy importante a lo largo de la historia por su ubicación estratégica.

Tanto las murallas como el castillo datan del siglo XII. En la época de mayor esplendor, las habitaciones se distribuían en torno al patio interior. Quedan algunos restos de frescos en las paredes, pero en la actualidad, al ser de propiedad privada, no es posible acceder al mismo. Pasear por las calles de Bonilla de la Sierra es como hacer un viaje en el tiempo ya que conservan intacta la esencia de otra época.

Gastronomía de Ávila: platos típicos

Si además de visitar los pueblos con más encanto de la provincia quieres disfrutar al máximo de Ávila, te recomendamos probar los platos típicos de su gastronomía.

Las patatas revolconas es uno de ellos. También conocidas como patatas meneás, antiguamente eran un plato muy humilde popular entre los campesinos, y que actualmente sirven en la mayoría de bares de tapas. Se trata de un puré de patatas condimentado con pimentón y torreznos crujientes.

La sopa castellana es un plato de cuchara que con el paso de los años ha ido ganando popilaridad. Se trata de una sopa sencilla a base de ajo y pan, que se sofríen junto a una pizca de pimentón y un poco de jamón.

El dulce típico de Ávila son las yemas de Santa Teresa. Son unos postres de forma redondeada y de color naranja elaborados con yemas de huevo y un almíbar a base de azúcar y agua, y también se les añade canela y limón.

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