La catedral de Valladolid o catedral de Nuestra Señora de la Asunción, es una de las grandes joyas arquitectónicas de Castilla y León. Situada en la ciudad de Valladolid, es sinónimo de legado cultural, con un edificio que posee una difícil historia y construcción, pero un resultado final muy atractivo. 

Catedral de Valladolid

A pesar de no estar completada en su totalidad por las dificultades del terreno, es un testimonio del esplendor renacentista y de la rica historia de la ciudad. Hoy conoceremos más sobre su arquitectura, interior, su historia y sobre el origen primario de la misma, entre otras cosas. 

Todo sobre la catedral de Valladolid

Antes de visitar esta catedral, conoce lo siguiente:

  • Origen y colegiatas
  • Difícil construcción
  • Arquitectura
  • Interior

Origen y colegiatas

Antes de la construcción de la catedral de Valladolid que conocemos, se construyeron varias iglesias. La primera fue la Colegiata de Santa María del conde Ansúrez, construida en el siglo XI, pensada como una iglesia para templo mayor. De esta no queda nada, salvo los restos de una torre románica. 

En el siglo XIII, se construyó una segunda colegiata en su lugar, derribando todo menos la torre románica. Sus capillas han sobrevivido al pasar de los años y ahora están en el Museo Diocesano y Catedralicio de la ciudad. 

Por último, se planeó una tercera colegiata renacentista en el siglo XVI, ya que la segunda se había quedado pequeña ante el rápido crecimiento de la ciudad. Debido a la falta de recursos y a problemas para expropiar, el proyecto no prosperó y no se pasaron de los cimientos. Lo curioso es que se planeaba construir por los pies, para poder seguir usando la colegiata vieja.

La difícil construcción de la catedral de Valladolid

Debido a la muerte del arquitecto Gil de Hontañón y del cambio de tendencias de construcción, se contrató a Juan de Herrera para hacer una colegiata a finales del siglo XVI. Al poco tiempo, pasó a denominarse como catedral. 

El proyecto original se planteó como un edificio clasicista, basado en una mezcla del Renacimiento y la antigua Roma, con línea pura y pocos adornos. Sin embargo, no se pudo terminar el proyecto al completo por las dificultades. Diego de Praves se haría cargo de la obra primero y después su hijo, Francisco de Praves. La inauguración inicial se produjo en 1668 de una parte que estaba completa, siendo una catedral de tres naves, varias capillas y tres ábsides provisionales. 

El siguiente siglo pasó sin grandes avances en la catedral de Valladolid, ya que no había apenas dinero. Solo se terminaron las capillas del lado de la Epístola y el cuerpo alto de la fachada, que ya era de estilo barroco. 

El siglo XIX trajo el hundimiento de una torre que nunca se volvió a levantar, pero se hizo otra a finales de siglo al lado de la Epístola. En el siglo XX, se construyó una escultura del Sagrado Corazón de Jesús y pequeñas reformas, como la eliminación del coro, construir la tribuna del nuevo órgano, la instalación del retablo mayor y la restauración de las capillas de la segunda colegiata. 

De vuelta a la actualidad, tenemos el derribo de las casas adosadas a la catedral en 2005, la construcción de un aparcamiento subterráneo en la plaza de Portugalete en 2008 y la limpieza exterior de la catedral en 2009. Por último, se instaló un ascensor turístico en la torre en 2014. 

Arquitectura

A pesar de no haberse completado en su totalidad, la catedral de Valladolid sigue siendo un imponente ejemplo de la arquitectura renacentista española. La influencia de Herrera se nota en sus líneas limpias, sus formas geométricas y su elegancia austera, características típicas del estilo herreriano.

La fachada principal destaca por su sobriedad, sin grandes ornamentos, dejando que las proporciones y la simetría hablen por sí mismas. Los contrafuertes, las columnas y las grandes ventanas revelan una fusión de la influencia gótica con el renacimiento.

Interior de la catedral de Valladolid

Al entrar, te encuentras con un vasto espacio de tres naves, donde la luz juega un papel protagonista al filtrarse a través de las grandes ventanas. Los pilares robustos, las bóvedas de crucería y el amplio crucero reflejan la majestuosidad del diseño original de Herrera.

Uno de los tesoros más valiosos en el interior de la catedral es su retablo mayor, obra del escultor Juan de Juni. Es una pieza maestra del renacimiento español y representa diferentes escenas de la vida de la Virgen María y de Cristo. Además, en su interior, la catedral alberga diversas capillas, cada una con su propia historia y riqueza artística.

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